TOTEKING DA UN PUÑETAZO EN LA MESA Y RECARGA SU ARTILLERÍA PESADA CON LAS LETRAS Y RITMOS MÁS AMBICIOSOS DE SU CARRERA: VUELVE EL MC EN MAYÚSCULAS

Por Óscar Broc

La historia de Tote King es la de un talento sin límite de combustible. Pocos rappers españoles han conseguido mantenerse en la cima de forma sostenida durante casi diez años sin acusar el cansancio y, lo más importante, manteniendo su estatus intacto en las calles. También es la historia de un espíritu inquebrantable: su mordacidad no sólo no ha descendido desde sus primeros pasos en el ruedo del hip-hop español, lo más increíble es que ha trazado una línea ascendente a medida que ha pasado el tiempo y la libreta ha ido enriqueciéndose. Las rimas se han afilado hasta el extremo; las ideas son cada vez más claras; las críticas, más incómodas; el compromiso, más incondicional; el humor, más tronchante…

Lejos queda ya el debut compartido con su hermano Shotta en el LP de culto “Tu madre es una foca” (2002). Los esbozos que se apreciaban en crudo en aquel ejercicio fueron cobrando cuerpo en los siguientes pasos del rimador sevillano. “Música para enfermos” (2003) fue un pequeño terremoto de actitud y letras ingeniosas. El álbum no sólo hizo que la gente se olvidara de la bipolaridad Barcelona-Madrid y reparara en la efervescencia de la escena rap andaluza, también presentó un modelo de rapero que no intentaba “ser como” sino “ser él mismo”. Un nuevo discurso irrumpía en la escena con una fuerza arrolladora, presentando a un MC real, un MC instruido, un MC que desmontaba los tópicos yanquis del rap y con el que se identificaron enseguida miles de chavales.

 Con “Un tipo cualquiera” (2007) –el título no engaña-, Tote perfeccionó la fórmula. Sus raps aumentaban en octanaje y chispa y, lo más importante, enviaban mensajes de disconformidad y crítica, con un estilo aplastante y una frescura en el encaje de versos absolutamente irresistible para los que, en lugar de oír, prefieren escuchar.  La progresión lógica fue el trepidante “T. O. T. E.” (2008), con el MC defendiendo su corona con ritmos actualizados y ese discurso cortante que le caracteriza, pero elevado a un nuevo nivel, superando otra vez el listón. Un  listón que ha vuelto a poner unos centímetros más alto para ejecutar la pirueta más acrobática y complicada de su trayectoria.

 El salto a una discográfica como Sony era un paso predecible e incluso necesario. Tote necesitaba una plataforma multitudinaria para seguir creciendo y ha sabido asumir el reto de la mejor forma posible: manteniendo sus constantes intactas, pero llevándolas a un nuevo estrato de excelencia que apunta a grandes objetivos y no sólo a una minoría. En otras palabras, si algo necesitaba el cuarto LP del andaluz era un grado más de ambición –el talento y la buena música está ahí desde hace años- y Tote lo ha aportado en generosas cantidades.  “El lado oscuro de Gandhi” es el disco que debe propulsarle a las capas estratosféricas que merece su talento, quizás por eso todas las canciones presentan un brillo superior y una grandiosidad sonora más acentuada. Para tales menesteres nada mejor que DJ Randy en la mesa, incansable acompañante de Tote en sus giras y constructor avezado de beats que van de la crudeza callejera siglo XXI -“Nada Cambia” a curiosos experimentos de northern soul y blues–“Nos Gusta Beber”, himno fiestero de proporciones sísmicas. No sólo Randy se lleva los galones de la producción autóctona. Su hermano Dani’s Beats  demuestra que esta familia lleva el beatmaking en la sangre y nos regala una muestra de su poderío en el estudio con una de las mejores bases del álbum en el temazo “La Parte más Fea de mi Curro”. También el legendario Sendy deja el pabellón nacional por las nubes con un ritmo futurista que arropa perfectamente las rimas rabiosas de Tote en “Doble Moral”, otro de los puntales del LP. Por no hablar de la contundencia a lo MOP de Kajmir The Royale en “Ese No Soy Yo”. Pero el MC no se ha limitado a jugar con compatriotas, también ha abierto su punto de mira para dar entrada en el tracklist a productores extranjeros no muy conocidos, pero de contrastada hoja de servicios. Danari Gray, Allrounda, The Best Kept Secret, The Third Productions y The Sytnhesis completan la escalera de color.

 Con esta mezcolanza de productores, con aromas nacionales e internacionales, “El Lado Oscuro de Gandhi” se revela como una ambiciosa y ecléctica colección de sonidos con inequívoca huella rap; un paso adelante, musicalmente hablando, en el sendero que Tote había recorrido hasta ahora. Cortes de hardcore clásicos conviven con experimentos de funk, incursiones rockeras con guitarras eléctricas, ritmos etílicos, baladas de soul futurista, samples de Crash Test Dummies, hits para clubs y fat beats sin concesiones. El caldo ideal para un Tote en estado de gracia que, en contra de lo que muchos puedan pensar, no ha suavizado en absoluto su discurso. Más bien todo lo contrario. El propio título del disco nos indica que el sevillano no tiene miedo a desmontar verdades y tópicos por todos asumidos y a disparar a quemarropa a los que se columpian en el doble rasero y la hipocresía. También la actualidad más rabiosa tiembla bajo sus observaciones –no os perdáis el texto de “Crisis”. Las rimas son aplastantes, inteligentes, rápidas, posiblemente las más creativas del panorama español, pero el contenido es también incendiario y está cargado de una honestidad muchas veces brutal. También estudia con su particular lupa los estereotipos del rap español y hace añicos a los que apuestan por la pose y reniegan de sus propias referencias culturales. Pero no todo es mala baba, aunque seguramente muchos saldrán escocidos cuando escuchen letras como las de “Redes Sociales” o la mencionada “Doble Moral”. Tote también tiene tiempo para reivindicar a los jugadores de la NBA de los años 80 en “NBA”, para reírse del turismo de pulsera y mojito en “Dos Españolazos Horteras en el Caribe”, para lanzar una oda a la fiesta alcohólica en “Nos Gusta Beber” y para legarnos unos skits al teléfono descacharrantes. Y todo sin ayudas o colaboraciones absurdas. Solo su voz, sólo sus rimas. No hace falta nadie más.

 Está claro: los que pensaban que Tote domaría su verbo al entrar en una discográfica grande se equivocaban. Quiere llegar a lo más alto, pero mordiendo más fuerte. En la canción “Hemos Llegao” el King deja muy claro cuál es el impacto de sus nuevas pisadas: “Hay dos maneras de salir al mundo, una mirando a tus pies y otra mirando a los áticos: yo soy de los segundos”. Todo dicho.

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-78

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-El Lado Oscuro de Gandhi

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