“Los discos se dividen en tres categorías. Los que, tras intentar los tres cuatro primeros cortes, destierras para siempre al estante de las basurillas. Los que consigues acabar, pero te dejan una sensación átona, insípida o simplemente poco interesante en las orejas, con lo que calculas que rara vez vuelvas a ponerlos, aunque pudiera darse el caso alguna vez quizá. Finalmente, están los que no tienes inconveniente en poner una y otra vez e incluso tus seres queridos pueden llegar a odiarte por ello. Este Play it again! de The Cherry Boppers pertenece claramente a esta última clase; y no sólo por su título. ¿Jazz funk en 2008? ¿Tocado por músicos blancos? ¿Y de Bilbao? ¿Sonando así de bien? Pues si, amigos. Puro jazz funk, música para bailar a cargo de uno de los combos más incendiarios del estado español en este joven siglo. Se instituían en el 2004 y dos años después se bautizaban con el disco Dressin’ the Puppet. Maceo Parker y James Brown les supervisaban desde la lejanía. Para el 2007 rubricaban con fuego instrumental el concurso Villa de Bilbao, que se llevaban de kalera. Incluso y todo telonearon a Sly & The Family Stone en el festival de jazz de San Sebastián de 2007, lo cual no es cualquier cosa. Para y desde entonces militan en The Cherry Boppers Mihail Goldfingers en saxo y flauta, Txefo K-Billy percutiendo los parches y su socio, el bajista Lando Stone, dándole lustre a la sección rítmica; Xixo Yantani en las seis cuerdas e Ignatius Jhonny aplicando los diez dedos al Hammond leslieficado completan este pequeño regalo sonoro a reventar de soul auténtico. Abre la batidora y vierte en ella rock, psicodelia, jazz, funk, rap, cine blaxpotation, melenas de rizo y la belleza a la vez elegante y macarra de un tiempo tan violento, como inocente: los 60 y 70. La dirección musical del grupo viene desde la colección Blue Break Beats, que recoge las mejores grabaciones de jazz funk y rare grooves del sello Blue Note, realizadas por artistas como Donald Byrd, Reuben Wilson, Grant Green, Lonnie Smith, Jimmy McGriff… Casi nada. Con una producción firmada por dos sabios veteranos, el Sex Museum Fernando Pardo y el exNegu Gorriak Kaki Arkarazo, The Cherry Boppers han montado un artefacto sonoro que, sin dudarlo una miaja, les convierte en una de las propuestas musicales que se nos escurre como arena entre los dedos.

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