Peret (Mataró 1935) es uno de los grandes protagonistas de la música popular española del siglo XX. Ahora ha decidido entregar el disco más audaz de su carrera en el que muestra la música que le influyó cuando daba sus primeros pasos. Así Peret reconstruye sus raíces adaptando a su estilo rumbero, el cuplé, el tango, el “Rascayú” de Bonet de San Pedro, la copla y la música caribeña.

PERET Y LA RUMBA CATALANA
Los historiadores de la cosa musical aún no han conseguido desentrañar la capacidad de Peret de mezclar a finales de los años cincuenta  mambo y rock and roll con una guitarra y unas palmas para crear un ritmo nuevo llamado Rumba Catalana. Peret adaptó el repertorio caribeño a su manera, le añadió composiciones propias hasta conseguir una enorme lista de éxitos que le convirtieron en los años 60 y 70 en un personaje habitual en las galas de televisión. Sin embargo, su música también vivió un recorrido “underground”, infinidad de músicos de rock han confesado su admiración por él.
“De los cobardes nunca se ha escrito nada” es un álbum que contiene el mejor Peret de la historia. El más sabio, el que te sorprende en cada verso. El que hace de un estribillo una juerga hasta la madrugada. Colaboran La Mari de Chambao (La Chabola) y Marina de Ojos de Brujo (El muerto Vivo).  Se acompaña de un DVD con un documental histórico que contiene una selección de actuaciones de Peret en RTVE

REGRESO AL FUTURO
“Creador de un nuevo ritmo, catalán y soberano, se presenta ante ustedes, Peret y sus gitanos”
Así se anunciaba en los años sesenta en sus apariciones en el teatro Victoria del paralelo barcelonés. Peret impuso su estilo que caló en los turistas que visitaban la Costa Brava y los tablaos de Madrid y Barcelona. Un estilo que fue adaptado rápidamente por docenas de artistas dentro y fuera de Cataluña.
¿Qué había antes de la rumba catalana? ¿Qué había antes de la llegada del rock a España?
Peret vivió una infancia insólita en los años de la posguerra. Se libró de la opresiva atmósfera del franquismo, aprendió a leer, leyendo los carteles de las calles: Nunca fue escolarizado como los demás niños, con lo que se libró de los miedos y angustias que proyectaban los colegios. Creció libre.
Peret se había trasladado siendo un niño desde Mataró a la calle Salvadors junto a la calle de la Cera, un lugar donde vivía un pequeña comunidad gitana desde hacía varias generaciones. Su padre era un conocido vendedor de textil conocido como “el Mig Amic” (el medio amigo) con el que el joven Peret aprendió el oficio de mercadear con trajes y telas.
En 1947 Peret debuta junto a su prima Pepita en las funciones y festivales infantiles como los Hermanos Montenegro, ese año reciben una copa de manos de Evita Perón como ganadores de un concurso organizado para agasajar a la primera dama argentina. Peret era un guitarrista autodidacta, pero será un accidente de motocicleta a mediados de los años 50 en Palma de Mallorca lo que le inclina definitivamente hacia el arte (y gracias al que se libra de la mili). “Fue en ese momento cuando me tomé en serio la guitarra aunque en mi familia nadie había sido artista”, recuerda.

MAMBO Y ROCK AND ROLL, LA ECUACIÓN
El protagonista indiscutible de la rumba catalana había construido ese nuevo ritmo a finales de los años cincuenta influenciado por el mambo de Perez Prado y el rock de Elvis Presley. Una ecuación, arrebatada y moderna, que reconciliaba el mundo anglo y el latino. Hay que recordar que el primer rock and roll de la historia “Rock around the clock” de Bill Halley desbancó en el numero uno de las listas norteamericanas a Perez Prado y su “Cerezo rosa”.
¿Cómo llegó Peret a conciliar en Barcelona la culminación de la música latina del mambo con el emergente Rock and Roll?
La respuesta es, aparentemente, sencilla. Ambas músicas desembarcaron en Barcelona con la flota norteamericana que a partir de 1951 desfogaba sus instintos primarios en el barrio Chino (hoy el Raval) a tan sólo unos metros de la calle de la Cera. La influencia de los barrios llamados de “tolerancia” en los que se concentra la prostitución fue fundamental en la génesis del jazz de Nueva Orleans a principios del siglo XX y fue decisiva en el crecimiento de los Beatles en su viaje y estancia en Hamburgo.
Las primeras actuaciones como Peret y sus gitanos se celebran en un restaurante de Calella. Luego llegaría un primer single titulado  “Patio Flamenco” destinado al incipiente turismo. “Me llevó Paco Aguilera (bailaor, hijo del guitarrista del mismo nombre que acompañaba a Lola Flores) al estudio de grabación y me pagaron tres mil pesetas” recuerda Peret.
Luego se embarcó con su amigo Toni (que más tarde se convertiría en uno de sus palmeros) destino al Rio de la Plata, primero Montevideo y luego Buenos Aires, no era una gira artística, era un viaje para vender telas. Regresan alrededor de 1961. Vuelve a los estudios de grabación y graban varios singles para el sello EMI.
Entre 1962 y 1963 se convierte en el coordinador de los artistas que participan en la película “Tarantos” dirigida por  Rovira Veleta y protagonizada por Carmen Amaya. La película gana un oscar a la mejor película extranjera en 1964. A Peret se le ve en la fiesta gitana en la playa del Somorrostro y acompañando a la bailaora Carmen Amaya, pero su labor se desarrolla básicamente detrás de las cámaras, acompaña al bailaor  Antonio Gades  en su memorable baile en las ramblas y se encarga de coordinar a la tropa de gitanos que aparecen como extras de la película.
Su manager de entonces le lleva a Discophon, sello en el que debuta en las navidades de 1963 con “Villancicos gitanos”. Mientras su carrera como artista se solidifica, la EMI reedita los singles que había grabado anteriormente. Debuta en “el Duende” tablao madrileño propiedad de Pastra Imperio y Gitanillo de Triana. Salta a la televisión y a la fama.
1968 se convierte en el despegue definitivo de su carrera internacional, interviene en el Midem de Cannes y gana el festival de Sopot en Polonia. En 1967  estrena “Una Lágrima” con Vergara (posteriormente Ariola).  Los éxitos se suceden por toda Europa hasta el punto de que participa en la ceremonia de apertura de las olimpiadas de Munich de 1972.
En 1974 acude al festival de Eurovisión con la canción “Canta y se feliz” en un momento de fuerte presión internacional contra el régimen de Franco por la ejecución (por el método del garrote vil) del anarquista Puig Antich. El festival lo ganan los suecos Abba con la canción “Waterloo”. Ese mismo año Peret se deja crecer el mismo bigote que James Brown y hace funk en la lengua de los gitanos, el caló.
Con la muerte de Franco y la posterior transición política, Peret sigue trabajando  con la intención de conquistar definitivamente el mercado americano. Pero una noche viajando por una carretera ve como una luz le envuelve. No está claro si fue una experiencia mística o una abducción de los extraterrestres, el caso es que Peret se hace predicador de la iglesia Evangelista de Filadelfia y colabora con ellos para levantar varias iglesias en diversos puntos de Barcelona. Con Peret fuera de juego musical, solo queda Gato Pérez en activo que desde 1978 teoriza alrededor de la rumba catalana, el ventilador y sus circunstancias.
En 1988 los Gipsy Kings obtienen un éxito planetario. Los gitanos franceses hacen de la rumba catalana una fórmula perfectamente presentada bajo el nombre de flamenco. Para el marketing hablan de la historia de los gitanos pero olvidan establecer las diferencias entre la rumba catalana y el cante jondo. Con el consiguiente disgusto para los rumberos catalanes, a los que no mencionan, y el cabreo de los flamencos que tardarán una década en explicarle al mundo que el flamenco es otra cosa.
Peret regresa a la acción en 1991, reorganiza a los gitanos de la calle de la Cera y produce varios discos. Protagoniza la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 junto a Los Manolos y Los Amaya. De nuevo varias generaciones de músicos de aquí y de allá descubren en público su querencia por Peret. Lugares como Londres y Nueva York bailan al ritmo de su rumba.

“DE LOS COBARDES NUNCA SE HA ESCRITO NADA” EL DOCUMENTAL
Seguramente la imagen más potente de la historia de la música popular en España es ver a Peret dándole la vuelta a su guitarra. Muy pocos han intentado imitar el malabarismo y hoy es casi imposible verlo en un escenario. “es que no es fácil” dice Peret con una sonrisa.
El documental arranca con los primeros recuerdos de Peret y son los humoristas Tip y Coll los que resumen la trayectoria de Peret en una delirante presentación del personaje procedente del programa “La juerga gitana de Peret” que dirigió , el recientemente desaparecido,  Valerio Lazarov en 1976. Queda para la historia que Lazarov no utilizó el recurso que le hizo célebre. “el zoom”.
El repertorio de Peret inmortalizado por TVE entre 1966 y 1970 asombra por la capacidad de una guitarra y unas palmas para catapultar una fiesta que transforma el sabor caribeño en  gitano con la actitud del primer rock and roll.
Uno de los documentos excepcionales que contiene el DVD es ver a Peret en el cine Padró de La calle de la Cera. Peret se presenta, después de su participación en Eurovisión, ante los gitanos de su barrio. Impagables son los rostros captados por el realizador  Antonio Chic para el programa “A su aire” (emitido en noviembre de 1974), fabulosa la versión de “Chaví” la incursión de Peret en el funk. El momento más emotivo del documental llega a continuación cuando Peret le dedica a su padre “El Mig Amic” la canción del mismo nombre.
Aquí no cesan las sorpresas, y así aparece la leyenda de la bossa nova Maria Creuza en una relajada improvisación entre “No se puede aguantar” y “El mesón del Gitano” donde aparece Pedrito Díaz el percusionista cubano afincado en Barcelona. Del mismo programa “la juerga gitana de Peret”  (1976) procede el broche de las actuaciones con una inclasificable versión del “Belén Belén” junto a Los Zíngaros del Danubio.

José Manuel Gómez

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