Moisés Losada, joven artista, de presencia impactante, de irradiante simpatía, al que muchos entendidos del mundo musical auguran un futuro espectacular, nació en Huelva el 3 de enero de 1991. Y en Isla Chica, ese barrio populoso que más apego tiene a las marismas del Odiel y el Tinto, creció y disfrutó de su infancia.

Y Huelva lo acompaña siempre y siempre la tiene presente. En su pensamiento y en su sentimiento.

El andalucismo de Moisés lo justifica el magnetismo que le procuran sus vecinos,
las luces y arenas únicas de sus playas, el
poso de tantos siglos de historia… le encanta pasear por sus calles, reunirse con los
amigos músicos en casa de uno y del otro, compartiendo y aprendiendo siempre, plantarse frente al océano en Punta Umbría y Mazagón acompañado con su guitarra para inspirarse ante esa inmensidad…

Uno de sus abuelos era sanitario y destacado aficionado al piano, llegando a formar su propio grupo musical, la Orquesta Molero, con la que amenizaba fiestas mayores y celebraciones vecinales. Y en el piano de cola que presidía

el salón de la casa del abuelo se encaramaba Moisés, con tan sólo cinco años, a tocar “con las dos manos”, para deleite de sus progenitores. Pero antes, con sólo tres años, podía tocar la guitarra de su padre, al que no tardó en corregir acordes para sorpresa de todos.

Vino al mundo en el seno de una familia humilde, trabajadora, con escasa pero significativa tradición musical.

Moisés Losada destacó a muy temprana edad como un superdotado, con unas dotes auditivas e interpretativas extraordinarias. Inicia su trayectoria musical como autodidacta, pero

no tardará en acudir al conservatorio para obtener una educación metodológica. Realizó las pruebas de ingreso a los siete años y obtuvo una calificación insólita de sobresaliente. Cursó solo tres años pero no quiso completar una formación especializada en ningún género o instrumento porque lo que el quería era subirse a un escenario lo antes posible.

En esos tiempos triunfa “Ketama” y esa fusión musical de los hermanos Carmona le seduce y le atrae y comprende que ha adquirido la formación básica necesaria para emprender un camino en el mundo de la música. Trabaja durante pocos años como dependiente de una famosa tienda de ropa y como comercial en cosmética mientras inicia una febril actividad como músico, compartiendo inquietudes sonoras con grupos rocieros, formando parte de varios grupos juveniles a los que lidera a pesar de ser el menor (“Fuente Vieja”, “Calle Botica”…).

Finalmente y a partir de los trabajos continuados que le van apareciendo como intérprete, sobre todo con “Calle Botica”, grupo con el cual ha estado viajando por toda España y Europa, decide dedicarse exclusivamente a su carrera musical como solista.

Se desenvuelve con la naturalidad propia de un joven que hace ya mucho tiempo comprendió que el tiempo no está para perderlo. Su afán por aprender y asimilar influencias no está reñido en absoluto con muchas de las convicciones que ha adquirido en su corto pero intenso aprendizaje de la vida.

Adora a sus padres y a su hermana, tres años mayor que él y admira sobre todo la sencillez que destilan los más grandes intérpretes y le fascina en general el mundo de la música.

Sus gustos contemplan un amplio abanico de ritmos, desde todos aquellos palos flamencos que mamó de pequeño hasta las últimas tendencias del pop; la balada y el bolero, el góspel y la salsa…

En 2016 prepara ya su primer disco con la inestimable ayuda en la producción musical de Riky Rivera quien queda asombrado de las dotes musicales de Moisés y se vuelca por completo en su producción.

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