ZURI

Zuri es un polifacético artista malagueño de larga trayectoria en el mundo de la música y del espectáculo en general. Capaz de tocar varios instrumentos, aparte de cantante, es productor y compositor. Sus raíces empezaron en la música rock hasta que se encontró con el flamenco, su dedicación le llevó a aprender guitarra y cante durante un periodo largo de tiempo que abarca desde mediados de los 90 hasta parte de la década actual, que le ha servido para aplicar estas enseñanzas a otros géneros musicales (rap, reggae, músicas del mundo…)conformando un estilo propio que le desmarca de otros artistas o géneros musicales.

Ha colaborado y formado parte de grupos de la talla de Ojos de Brujo, Danza Invisible, Chico Fargas, La Carmen y ha compuesto bandas sonoras para multitud de compañías de circo y teatro. También ha hecho trabajos para publicidad y ha producido en su estudio a grupos de estilos tan variados como rap, pop, reggaeton, metal o flamenco.

A principios de la década actual, su amistad con los miembros de la promotora y sound system malagueña King Wadada Sound, le lleva a introducirse en la escena reggae, grabando el tema “Ojos Rojos” dentro de la serie de riddims “Bien sobre Mal” producidos por Kamikaze (componente del mítico grupo de hip hop CPV). Debido al éxito de este tema, que podía calificarse como un experimento (ya que funde un flow aflamencado con estructuras reggae sobre un riddim new roots), entre la comunidad reggae y fuera de ella, se decide a hacer más temas que desembocan en un proyecto de lp con el productor malagueño Ras Jouqmahi, entre ellos el tema “De tu fuente “, incluido en el recopilatorio “Ras Jouqmahi Capítulo 1″.

Tras un parón de 5 años motivado por la formación de su proyecto de rap durante dos años en la formación de OJOS DE BRUJO, con los que gira por todo el mundo, al final del 2008 instala su estudio de nuevo en su pueblo natal, Marbella y se decide a producir, componer, tocar , mezclar y masterizar un álbum de reggae (en todos sus estilos, roots, new roots, dancehall, dub…).

Dada su versatilidad con cualquier instrumento pues en su disco él toca las guitarras, el bajo, los vientos, las programaciones, etc… lo que le confiere una entidad en su sonido y junto a la originalidad de su flow aflamencado, podemos hablar de un estilo propio que agrada a cualquier público.

EL TIO CARLOS

Si el primer disco de EL TIO CARLOS fue un disco hecho con el alma, “ENTRA”, su nuevo trabajo, es un disco para el corazón.

Tres años han pasado: tres años desde que El Tio Carlos lanzara su primer trabajo, aquel con el extraño insecto palo en la portada, que embelesó a toda la crítica.

Tres años durante los cuales El Tio Carlos se ha paseado por el mundo, actuando en fiestas de pequeños pueblos e importantes festivales internacionales.

“Entra” en el mundo de El Tío Carlos. Un mundo repleto de música y de imágenes. Alegre, profundo y emotivo, que nos conduce por todo el imaginario mediterráneo, por la actitud latina.

Música para el corazón, imágenes para el subconsciente, alimento para el espíritu.

El Tio Carlos ya posee un lenguaje propio, corrosivo y luminoso.

Ya conocemos la inconfundible voz del “PAYO”, las composiciones de “CHARLY”, su particular manera de abordar las músicas tradicionales, de electrificarlas, de sideralizarlas.

Conocemos también los maravillosos universos creados y proyectados en directo por LAIA RIBAS.

Ahora nos presentan a los músicos que han sabido entender este particular lenguaje:

FRANKY DA SILVA (08001, COLOR HUMANO, POET IN PROCESS…) a la guitarra eléctrica

PITO ROSAS (La CANDOMBERA, NINO GALISSA…) al bajo

SEBAS CABRA (LA SUCURSAL, SA.) a la batería y percusiones

“Entra” es un disco fácil de escuchar, aunque difícil de catalogar.

Abordan el reggae, la cumbia, la rumba, el raï y el tanguillo con espíritu pop, con la fuerza del rock.

Sus referencias musicales, sus melodías, están vivas, no se detienen.

¡Desarman las músicas de raíz para estudiar su corazón y ofrecer así su propia visión.

Rezuman humor sin buscar el chiste fácil.

Su personalidad es única, clara y su principal virtud, nos transporta siempre a mundos en peligro de extinción.

Nos descubren paraísos apenas explorados y personajes imposibles.

Se mueven entre la tradición y la magia, destilan optimismo.

“El Tio Carlos” reinventa y propone estilos musicales, con la inocencia de un marciano feliz que se emociona con una bulería y pretende darla a conocer a sus congéneres en Bulerías desestructuradas.

Han contado con RAMON GIMÉNEZ “El Metralleta”, de OJOS DE BRUJO para remezclar “Benemérito, una rumba cuya letra podría ser de Tarantino.

El primer single, Gósatelo”, abre el disco con el optimismo como bandera, en el que cuentan con sus amigos.

Podemos oir los coros de:

JOSELE, del grupo CANÍBALA

RAMONET

DANI TXÄRNEGO, del grupo LA FAMILIA RÚSTIKA y

ANNA BÁEZ de DOGGIE DAY

“Me paro en Seco, sin duda alguna, va a ser el himno del barrio del Poble Sec barcelonés.

El reggae San Pedro” nos dirige directamente al paraíso.

Ven patrás” nos adentra a ritmo de cumbia en laberintos mentales.

Joer, qué calor” mezcla el tanguillo con guitarras distorsionadas.

Badulaque nos ofrece la visión costumbrista de un inmigrante,

Gomero” reivindica una tierra indómita nunca antes reivindicada.

Sin misterio”, que cierra el disco, es un sensual tema de club, en el que al protagonista le falta el valor para disfrutar de la aventura.

No lo dudes, ENTRA” sin prejuicios en el maravilloso mundo de EL TIO CARLOS

Atrévete y Entra.

TOTEKING

TOTEKING DA UN PUÑETAZO EN LA MESA Y RECARGA SU ARTILLERÍA PESADA CON LAS LETRAS Y RITMOS MÁS AMBICIOSOS DE SU CARRERA: VUELVE EL MC EN MAYÚSCULAS

Por Óscar Broc

La historia de Tote King es la de un talento sin límite de combustible. Pocos rappers españoles han conseguido mantenerse en la cima de forma sostenida durante casi diez años sin acusar el cansancio y, lo más importante, manteniendo su estatus intacto en las calles. También es la historia de un espíritu inquebrantable: su mordacidad no sólo no ha descendido desde sus primeros pasos en el ruedo del hip-hop español, lo más increíble es que ha trazado una línea ascendente a medida que ha pasado el tiempo y la libreta ha ido enriqueciéndose. Las rimas se han afilado hasta el extremo; las ideas son cada vez más claras; las críticas, más incómodas; el compromiso, más incondicional; el humor, más tronchante…

Lejos queda ya el debut compartido con su hermano Shotta en el LP de culto “Tu madre es una foca” (2002). Los esbozos que se apreciaban en crudo en aquel ejercicio fueron cobrando cuerpo en los siguientes pasos del rimador sevillano. “Música para enfermos” (2003) fue un pequeño terremoto de actitud y letras ingeniosas. El álbum no sólo hizo que la gente se olvidara de la bipolaridad Barcelona-Madrid y reparara en la efervescencia de la escena rap andaluza, también presentó un modelo de rapero que no intentaba “ser como” sino “ser él mismo”. Un nuevo discurso irrumpía en la escena con una fuerza arrolladora, presentando a un MC real, un MC instruido, un MC que desmontaba los tópicos yanquis del rap y con el que se identificaron enseguida miles de chavales.

 Con “Un tipo cualquiera” (2007) –el título no engaña-, Tote perfeccionó la fórmula. Sus raps aumentaban en octanaje y chispa y, lo más importante, enviaban mensajes de disconformidad y crítica, con un estilo aplastante y una frescura en el encaje de versos absolutamente irresistible para los que, en lugar de oír, prefieren escuchar.  La progresión lógica fue el trepidante “T. O. T. E.” (2008), con el MC defendiendo su corona con ritmos actualizados y ese discurso cortante que le caracteriza, pero elevado a un nuevo nivel, superando otra vez el listón. Un  listón que ha vuelto a poner unos centímetros más alto para ejecutar la pirueta más acrobática y complicada de su trayectoria.

 El salto a una discográfica como Sony era un paso predecible e incluso necesario. Tote necesitaba una plataforma multitudinaria para seguir creciendo y ha sabido asumir el reto de la mejor forma posible: manteniendo sus constantes intactas, pero llevándolas a un nuevo estrato de excelencia que apunta a grandes objetivos y no sólo a una minoría. En otras palabras, si algo necesitaba el cuarto LP del andaluz era un grado más de ambición –el talento y la buena música está ahí desde hace años- y Tote lo ha aportado en generosas cantidades.  “El lado oscuro de Gandhi” es el disco que debe propulsarle a las capas estratosféricas que merece su talento, quizás por eso todas las canciones presentan un brillo superior y una grandiosidad sonora más acentuada. Para tales menesteres nada mejor que DJ Randy en la mesa, incansable acompañante de Tote en sus giras y constructor avezado de beats que van de la crudeza callejera siglo XXI -“Nada Cambia” a curiosos experimentos de northern soul y blues–“Nos Gusta Beber”, himno fiestero de proporciones sísmicas. No sólo Randy se lleva los galones de la producción autóctona. Su hermano Dani’s Beats  demuestra que esta familia lleva el beatmaking en la sangre y nos regala una muestra de su poderío en el estudio con una de las mejores bases del álbum en el temazo “La Parte más Fea de mi Curro”. También el legendario Sendy deja el pabellón nacional por las nubes con un ritmo futurista que arropa perfectamente las rimas rabiosas de Tote en “Doble Moral”, otro de los puntales del LP. Por no hablar de la contundencia a lo MOP de Kajmir The Royale en “Ese No Soy Yo”. Pero el MC no se ha limitado a jugar con compatriotas, también ha abierto su punto de mira para dar entrada en el tracklist a productores extranjeros no muy conocidos, pero de contrastada hoja de servicios. Danari Gray, Allrounda, The Best Kept Secret, The Third Productions y The Sytnhesis completan la escalera de color.

 Con esta mezcolanza de productores, con aromas nacionales e internacionales, “El Lado Oscuro de Gandhi” se revela como una ambiciosa y ecléctica colección de sonidos con inequívoca huella rap; un paso adelante, musicalmente hablando, en el sendero que Tote había recorrido hasta ahora. Cortes de hardcore clásicos conviven con experimentos de funk, incursiones rockeras con guitarras eléctricas, ritmos etílicos, baladas de soul futurista, samples de Crash Test Dummies, hits para clubs y fat beats sin concesiones. El caldo ideal para un Tote en estado de gracia que, en contra de lo que muchos puedan pensar, no ha suavizado en absoluto su discurso. Más bien todo lo contrario. El propio título del disco nos indica que el sevillano no tiene miedo a desmontar verdades y tópicos por todos asumidos y a disparar a quemarropa a los que se columpian en el doble rasero y la hipocresía. También la actualidad más rabiosa tiembla bajo sus observaciones –no os perdáis el texto de “Crisis”. Las rimas son aplastantes, inteligentes, rápidas, posiblemente las más creativas del panorama español, pero el contenido es también incendiario y está cargado de una honestidad muchas veces brutal. También estudia con su particular lupa los estereotipos del rap español y hace añicos a los que apuestan por la pose y reniegan de sus propias referencias culturales. Pero no todo es mala baba, aunque seguramente muchos saldrán escocidos cuando escuchen letras como las de “Redes Sociales” o la mencionada “Doble Moral”. Tote también tiene tiempo para reivindicar a los jugadores de la NBA de los años 80 en “NBA”, para reírse del turismo de pulsera y mojito en “Dos Españolazos Horteras en el Caribe”, para lanzar una oda a la fiesta alcohólica en “Nos Gusta Beber” y para legarnos unos skits al teléfono descacharrantes. Y todo sin ayudas o colaboraciones absurdas. Solo su voz, sólo sus rimas. No hace falta nadie más.

 Está claro: los que pensaban que Tote domaría su verbo al entrar en una discográfica grande se equivocaban. Quiere llegar a lo más alto, pero mordiendo más fuerte. En la canción “Hemos Llegao” el King deja muy claro cuál es el impacto de sus nuevas pisadas: “Hay dos maneras de salir al mundo, una mirando a tus pies y otra mirando a los áticos: yo soy de los segundos”. Todo dicho.